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2020 Mayo 12

La huella positiva de nuestras vacaciones

En este período de pausa que estamos viviendo en los últimos meses, nos hemos sentido mucho más conectados con nuestro ritmo natural. Sin emabrgo, el contacto con la naturaleza ha sido muy limitado, sobre todo para los ciudadanos que viven en pueblos medianos y grandes. Estamos deseando ir al monte, al campo y a las playas para encontrarnos con la naturaleza, para que nuestros ojos puedan mirar lejos.

Con la apertura de la puerta a la nueva normalidad, y con la ayuda de las maravillosas condiciones meteorológicas, llega a nuestra mente el verano. Y con el verano las vacaciones. Y ahí tenemos la oportunidad de imprimir una huella positiva. De la misma manera que consumir y comprar es votar por un modelo de producción, las vacaciones que vamos a realizar este verano son una buena oportunidad para impulsar el modelo de turismo que nos gustaría tener. Una oportunidad para tener en cuenta qué huella ecológica, social y económica producirán.

De cara al futuro la sociedad está pensando "Eta orain zer?" ( ¿Y ahora, qué?). ¿Qué pasará después? En este sentido, como han señalado Fernando Valladares (Miembro del CSIC, Consejo Superior de Investigaciones Científicas) o Yayo Herrero (miembro de Ecologistas en acción y una de las investigadoras con mayor incidencia en el ámbito del ecofeminismo y el ecosocialismo en Europa) en repetidas ocasiones, no hay mejor antídoto contra las pandemias provocadas por los virus que proteger a la naturaleza.

Por otro lado, el contacto con el medio ambiente que se realiza con responsabilidad es probablemente la mejor manera de educar a los seres humanos en el amor y el respeto a la tierra y a los animales que lo habitan. Y también la más mágica.

Por tanto, la falta de naturaleza que tenemos, la necesidad de cambiar nuestro modo de relacionarnos con ella y la capacidad de cambio de nuestros actos, hacen que el turismo local y sostenible de naturaleza sea una de las opciones más interesantes para nuestras vacaciones.

Y es que el turismo no es malo de por sí. Por ejemplo, gracias al camino emprendido por Dian Fossey en Ruanda, los gorilas representan una importante fuente de ingresos en Uganda, Ruanda y la República Democrática del Congo. Los ingresos generados son destinados a apoyar proyectos de conservación de gorilas y a las comunidades locales que viven en el entorno de las zonas protegidas en las que habitan. Los cocodrilos jamaicanos se salvaron por la creación de zonas protegidas de observación, lo que acabó con la caza furtiva. En las islas Galápagos, el turismo natural contribuyó al crecimiento y conservación de las especies. Pero también hay ejemplos de lo que no se debe hacer, como las visitas a las zonas de puesta de tortugas de Costa Rica, que se ha convertido en una actividad masiva que pone en peligro el hábitat, o los buceadores que destruyen barreras de coral.

Entosnces, ¿qué quiero hacer? Escoge entre zonas montañosas, valles o llanuras, ponte ropa cómoda y adecuada, agua (en cantimplora, por supuesto) y prismáticos y disfruta de la riqueza de colores que nos ofrece la naturaleza, de la tranquilidad de los sonidos, de la fuerza de las aguas corrientes u otras emociones que nos produce.